Claves para un destete sin traumas

El destete es uno de los momentos más importantes en la vida de un bebé. Durante este proceso cambiará completamente su dieta: de alimentarse exclusivamente de leche materna comenzará a nutrirse de fuentes más diversas.

La leche materna es esencial para el crecimiento saludable del bebé, y no solo por los nutrientes. Con la leche se le incorporan anticuerpos necesarios para sus defensas. Además, se crean importantes lazos afectivos entre la madre y el bebito. Por eso el destete debe ocurrir de la forma paulatina y más natural posible.

 

Un bebé feliz será un niño sano

Algunos especialistas afirman que la lactancia se debe mantener hasta los dos años, alternándola con otras formas de alimentación. Normalmente las madres dejan de amamantar una vez que tienen que regresar al trabajo y esto es entre los cuatro o seis meses de vida del recién nacido.

El primer elemento, y más importante, a tener en cuenta es que el destete debe ocurrir de forma gradual. De esta se forma se evitan traumas tanto en la madre como en el bebé. Se debe comenzar por sustituir la toma de leche más pequeña del día por un biberón. Antes de realizar esto, es recomendable hervir la tetera con algo de tu leche materna, así adquirirá tu olor y hará más natural el cambio.

Después de la primera semana, la segunda toma más corta la sustituyes también por el biberón y así sucesivamente. Ten en cuenta que la primera y última toma son las que más disfruta tu bebé, por ellos deben ser la última en sustituirse.

A partir de este momento lo comenzarás a alimentar con leches sustitutivas de la materna y además le irás introduciendo otros alimentos. Utilizando los productos correctos, no tienes que preocuparte pues su nutrición no se verá afectada. Tampoco creas que se rompe el vínculo que habías logrado con el bebé: a partir de este momento se irán creando nuevos.

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